Preparación de la habitación
La primera instancia fundamental para la colocación de una alfombra, es la de las medidas. Se debe realizar un plano minucioso de la habitación en donde se colocará la alfombra, detallando exactamente el ancho y el largo, y todos los obstáculos que allí haya. El tamaño de la alfombra estará determinado por las medidas de la habitación, sumando un margen extra. Es recomendable que la alfombra permanezca durante un día en la habitación, antes de su colocación. Previamente a la colocación de la alfombra, se deben evitar algunos aspectos, como el de las juntas y los dobleces en zonas transitadas de la habitación, como pueden ser la puerta o el centro de la misma. En relación al pegamento o la cola adhesiva ha utilizar, una buena precaución es la de utilizar una cola despegable, que permita extraer la alfombra en un futuro, pues existen distintos tipos de pegamento. A su vez, en el caso de que se deba utilizar más de un rollo de alfombra, se deben colocar en la misma dirección, pues esto significaría diferencias de colores bajo la luz. Consejos para la colocación de la alfombra Para la colocación de la alfombra, ésta debe estar estirada en el suelo, previendo que no haya ninguna arruga. Con la alfombra colocada sobre el suelo, completamente lisa, se da la vuelta a una de las mitades. En este momento se aplica la cola adhesiva sobre la mitad del suelo descubierta, utilizando una espátula o un rodillo. Luego, la alfombra revesada debe ser colocada sobre la mitad encolada, con las dos manos, para asegurar el alisamiento propicio. Posteriormente se realiza la misma maniobra, se levanta la otra mitad de la alfombra y se encola el suelo descubierto. Nuevamente se debe apretar con ambas manos, procurando el mejor alisamiento, y evitando las arrugas. Por último, la aplastar las juntas de los trozos, en caso de que se haya utilizado más de uno, se recomienda utilizar un martillo especial. |