De entre todos los mecanismos y accesorios usados en instalaciones eléctricas, las clavijas se encuentran generalmente subvaloradas. No debería olvidarse que la clavija no es ni más ni menos que una conexión y como tal tiene ya una destacada importancia en las instalaciones eléctricas; si a esto se añade que es una conexión no fija o claramente móvil, por lo que está sometida a tensiones, a esfuerzos y a un trato a veces necesariamente duro, se comprenderá que no se puede ni se debe subvalorar la clavija. Genéricamente puede decirse que existen tres grandes grupos de clavijas: de enchufe, de prolongación y convertidoras, las cuales es muy conveniente considerarlas por separado, ya que es distinta la función de cada una de ellas. Clavijas de enchufe Suelen denominarse simplemente clavijas o enchufes y constan esencialmente de dos partes: Las espigas (llamadas también patas, patillas, punzones o tetones), cuya función es la de conectar; como función secundaria tienen la de mantener la sujeción entre la base del enchufe y la clavija. El cuerpo (denominado a la vez base, empuñadura, portaespigas, guardamano) que tiene las funciones de soporte de las espigas, contener las conexiones, permitir la manejabilidad y servir de aislamiento. Mejor que establecer una clasificación de las clavijas es estudiar -o mejor, conocer- la forma y tamaño de las espigas y luego considerar las opciones que pueden darse. Así se tiene: Mignon Son las más pequeñas en electricidad y sólo deberían emplearse para pequeñas potencias y en casos excepcionales, ya que su tamaño así lo exige. Parece que su origen es debido a un afán de disimular los enchufes en habitaciones suntuarias, en los inicios de la iluminación eléctrica. El paulatino aumento de la potencia de los receptores y el hábito de las instalaciones eléctricas ha originado su uso actual. Normal Conocidas también como «europeas» (debido a su total difusión en Europa) o «domésticas», sus espigas son redondas y disponen de un corte longitudinal que actúa como muelle de presión al ser introducidas en los alvéolos de la base de enchufe, garantizándose con todo ello el buen contacto y la sujeción. Se encuentran en el mercado en dos versiones, que a su vez reciben varios nombres, pero esencialmente se refieren a un modelo muy sencillo en el que la espiga, roscada sobre el cuerpo, prensa un bucle del conductor eléctrico; y a uno extra, mucho más completo y seguro tanto eléctrica como mecánicamente, en el que las conexiones son por tornillo, y una pieza -llamada prensacables- que impide que el conductor eléctrico se desenfile con el frecuente uso. Este tipo debería implantarse en las instalaciones domésticas, ya que sus prestaciones son más adecuadas a las necesidades actuales. Americano Toman su nombre por hallarse generalizadas en América y se caracterizan por sus espigas planas de sección rectangular. Al contrario de las clavijas del tipo normal, la presión para el contacto y la sujeción la realiza el alvéolo de la base del enchufe, en forma de pinza y que aprisiona la espiga. La forma de las espigas -por una serie de circunstancias que no son del caso explicar- ha hecho que las clavijas del tipo americano hayan existido siempre en una sola versión, semejante a la que denominábamos extra al tratar de las clavijas del tipo normal. Hasta hace poco, estas clavijas eran empleadas en los circuitos llamados de fuerza, asociándose la clavija de tipo americano a mayores potencias y voltajes. Aunque no suele ser del todo correcta, la clavija americana servía además para diferenciar circuitos de distinto voltaje y evitar que se conectasen receptores a voltajes inadecuados, con los consiguientes riesgos de avería y accidente. Schuko La proliferación de aparatos electrodomésticos de potencias relativamente altas, que funcionan intermitentemente, con inversiones de giro de motores, funcionamientos alternados o conjuntos de resistencias y motores, provocó este tipo de clavijas, denominadas también alemanas y de serie europea. La mayor potencia de los electrodomésticos implica mayores secciones de conductores eléctricos y lógicamente clavijas que permitan tanto el paso de mayor intensidad de corriente (amperios) como la instalación de conductores con mayor diámetro exterior, por contener mayores gruesos de material conductor y aislante. Obsérvese que las espigas de una clavija tipo Schuko son, en síntesis, las mismas del tipo normal, pero más gruesas. El contacto se realiza -al igual que en las clavijas americanas- por presión del alvéolo de la base del enchufe sobre la espiga y la sujeción, por tener mayor peso, mediante engatillado entre base y clavija. Se ha resumido cuanto antecede en la tabla anexa, destacando aquellas voces a las que actualmente se tiende, ya que, si bien la forma, tamaño y posición de las espigas es idéntica en cualquier país y sujeta a normas internacionales muy rigurosas, no ocurre igual con la nomenclatura, en donde la traducción literal podría acarrear ciertas con fusiones. Por ejemplo, el empleo de la palabra «base» para el cuerpo de la clavija podría confundirnos con la «base del enchufe», mecanismo sujeto a la pared y que contiene los alvéolos que son recibidos por las espigas conectoras. Los tipos de clavijas citados, excepto los Mignon, pueden tener las siguientes opciones: Tener toma de tierra, la cual puede ser frontal o lateral, según esté constituida por una nueva espiga o por un contacto de cualquier otro tipo ubicado en el cuerpo de la clavija. La toma de tierra frontal puede, a su vez, ser «toma macho» si está formada por una espiga, como quedó dicho; pero puede igualmente ser «toma hembra» si está constituida por un alvéolo alojado entre las espigas, caso en el cual la espiga de toma de tierra es componente de la base del enchufe. La salida del conductor eléctrico puede ser igualmente frontal o lateral, según salga en la misma dirección que las espigas o perpendicularmente a ellas. De estas opciones o posibilidades se combinan un centenar de modelos. Si a éstos se añaden otras variedades, como aislamientos, forma, color, etc., propios de cada fabricante, se deducirá que es prácticamente imposible establecer, a nivel de aficionado, un catálogo completo. Por ello en la mencionada tabla se incluyen también las opciones o posibilidades, así como los empleos de cada tipo de clavija con los que el bricolador pueda cubrir sus necesidades mínimas. |