Preparación de la superficie para repintar
Pintar una superficie que ya ha sido pintada anteriormente, requiere de una serie de aspectos que se deben tener en cuenta. El primer paso es el de una limpieza profunda, mediante el uso de abundante agua, detergente y lavandina, este último producto en el caso de que la pared cuente con hongos. Posteriormente a la limpieza inicial, enjuagar nuevamente con agua y permitir un buen secado. El segundo paso, lo que se debe hacer es lijar los lugares que sean necesarios, quitar todo el polvillo y restos que resulten, así como aplicar enduido en las zonas agrietadas, en pos de que la superficie quede uniforme y pareja, antes de la pintura. Luego de aplicado el enduido, debemos dejarlo secar y volver a lijarlo, en donde se haya aplicado el producto. Posteriormente, el paso último previo a la pintura, es el de la aplicación de fijador. Se debe aplicar una sola mano de fijador, y dejarlo secar durante un día. A su vez, también se debe extraer todo el revoque mal adherido, suelto, hasta llegar al punto de firmeza, aplicando nuevamente enduido, en las zonas que requieran ser emparejadas, dejando secar lo necesario. Aplicación de la pintura La superficie debe estar lisa, llana y uniforme al momento de pintar. También debe estar limpia, no debe haber polvillo ni restos de ningún otro material. Luego de realizados los pasos mencionados, la pared está lista para la pintura. En este momento no se presenta ninguna diferencia sustancial a la pintura habitual. Sólo recordamos la preparación propicia del entorno, cubriendo pisos con telas o papeles que prevengan la pintura que caiga. Se debe comenzar pintando por el techo, bajando luego por las paredes y dejando para lo último las puertas y las ventanas. |