Ventilación natural La ventilación natural evita el aire cargado de tóxicos, con frecuencia demasiado seco y electrificado a causa del aire acondicionado. Si tenemos escasa ventilación, debemos instalar aireación forzada que asegure el aire fresco, y un generador de iones negativos para limpiar nuestra atmósfera del humo del tabaco y otros tóxicos, y equilibrar la carga eléctrica de iones de manera similar a como lo harían las plantas. Correcta iluminación artificial Muchas viviendas, interiores o en semisótano no tienen suficiente luz natural y sufren, además, la polución lumínica a causa de una incorrecta iluminación artificial. Pueden ser causas de estrés la escasa luz artificial, pero también el color del entorno y de la propia luz, además del parpadeo a 50 Hz de los fluorescentes, muy diferentes de la luz natural. Para evitar el parpadeo que causa estrés neurológico, basta con utilizar las modernas reactancias electrónicas (20.000 Hz) que reducen el campo electromagnético y a la vez, ahorran energía eléctrica alargando la vida de los tubos fluorescentes. Una correcta iluminación artificial debe tener alta intensidad, mínimo de 800 a 1.000 lux y, sobre todo, debe emitir luz del color correcto, similar al Sol, para lo cual debemos utilizar luminarias de espectro completo, con todos los colores del arco iris. El ambiente cromático se completa eligiendo los colores de paredes, muebles y textiles de la casa con criterios de cromoterapia, en función del uso de cada espacio. Materiales sanos La Baubiologie, en España llamada Bioconstrucción, aplica los criterios de la biología a nuestro hábitat y nos muestra que el ambiente de nuestra casa, con frecuencia, está contaminado químicamente por las emisiones tóxicas de materiales artificiales muy frecuentes, como aglomerados, pinturas, melaminas, moquetas o plásticos, que generan tóxicos como el formaldehído, y también producen cargas electrostáticas, lo que incrementa el estrés y altera la comodidad. El uso de materiales altamente radiactivos como el granito, el gres, los cementos artificiales o ciertos esmaltes, puede incrementar la radiactividad ambiental de nuestra casa. Aunque no dispongamos de un monitor de radiación gamma (contador Geiger) para medir la radiactividad ambiental, podemos elegir los materiales de construcción tradicionales, como el mortero de cal, las cerámicas naturales o los revestimientos de mármol o piedra del lugar, evitando las rocas cristalinas exóticas mucho más radiactivas. Debemos preferir los materiales tradicionales, como la madera maciza y las pinturas biológicas, al agua o al silicato, recomendados por la Bioconstrucción y que llevan siglos utilizándose, pues mejoran la calidad ambiental y no plantean riesgos para la salud. Polución electromagnética Otra creciente patología ambiental es la polución electromagnética. Hoy día existe ya una gran alarma social sobre los potenciales efectos nocivos de las líneas de alta tensión. Ahora bien, esta electropolución puede también ser causada por ordenadores, impresoras, climatizadores, luminarias, televisores, electrodomésticos y otras instalaciones eléctricas muy comunes, como una cocina de inducción o un sencillo radioreloj, que están día a día muy cerca de nosotros. La medida de seguridad más sencilla es situar los equipos eléctricos lejos (al menos a 1,5 m de distancia) de los sitios de larga permanencia, como el lugar de estudio o trabajo y, en especial, la cama. El silencio, un factor de calidad El silencio es otro factor de calidad de vida dentro de nuestra casa. Hoy día son múltiples las causas de ruido y vibraciones que pueden hacer inhabitable un espacio. Como es obvio, la inversión en un buen aislamiento de la casa siempre es rentable, pues, además del silencio y el relax, conseguiremos mejorar el bienestar térmico de la vivienda con un gran ahorro energético. Correcta situación del hábitat Los criterios de la Geobiología nos enseñan a elegir el buen sitio para nuestra casa, pues la presencia de geopatías (anomalías geológicas del subsuelo) puede alterar el equilibrio neurofisiológico, incluso más que las fuentes de contaminación artificiales que hemos citado antes. En la vertical de una vena de agua subterránea, se observa una alteración de la carga eléctrica del aire, así como un incremento de radiación, especialmente en la banda centimétrica, que es la que más interacciona con nuestro sistema endocrino. Si la anomalía telúrica es causada por una microfalla o fractura de la corteza terrestre, además de estas anomalías eléctricas puede apreciarse un incremento de la radiactividad, principalmente generada por el gas radón. |