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Forja de hierro - Construcción del hogar

Un taller especializado en forja de hierro

La forja de hierro ha sido desde siglos una típica ocupación para gente de oficio. Mas ahora este oficio está también al alcance del aficionado, ya que se han estudiado equipos con todas las exigencias y necesidades para poder forjar, sin necesidad de tener forzosamente un taller especializado. Gracias a estos equipos se logran toda clase de piezas de acero forjado sin tener que usar demasiadas energías corporales. Ahora bien, este equipo y un lugar para poder emplearlo es indispensable si se quiere trabajar con un mínimo de garantías. De ellos hablamos en esta lección relativa al proceso del forjado.

Forja de hierro

Los accesorios del taller de forja de hierro

  • Equipo para el aficionado: fragua con su tobera; campana para la salida de humos; depósito para agua; avivadores para el fuego; yunque con dos sufrideras o espigones y sus martillos.
  • También son indispensables las tenazas para retener las piezas que se forjan. Un delantal de cuero junto con unos guantes son complementos para protegerse de las centellas que saltan.
  • El ventilador eléctrico situado debajo de la tobera activa la combustión y consigue un potente calor. El chorro de aire se gradúa. Debe utilizarse un carbón rico en calorías (hulla o coque).
  • Debe eliminarse la cascarilla antes de dar forma al metal al rojo vivo, lo cual se consigue pasando la pieza por el canto del yunque. Aquí se forja el extremo de una pieza destinada a ser perforada.
  • El acero se pone al rojo vivo si se le recubre totalmente. Para obtener una varilla salomónica se retiene un extremo con el tornillo de banco y se retuerce con unas tenazas o herramienta especial.
  • Es nocivo un excesivo calentamiento. Esta pieza ya estaba prácticamente acabada, pero se ha dejado demasiado tiempo entre las brasas y se ha fundido. Hay que observar siempre la pieza mientras se calienta.
  • El mismo accesorio se usa para abrir y separar la pieza en forma de patas como se realiza en cierta carpintería al recibirla en obra. Golpear levemente con el martillo para no provocar el embotado del accesorio.
  • Para los doblados y para cortar se utiliza este accesorio en forma de cuña introducido en un agujero que tiene el yunque o bien, si carece de él, se descansa sobre su plataforma.
  • Para enfriar la pieza se sumerge en agua. Al propio tiempo, con este baño se endurece el acero. Cuando la pieza de acero al rojo vivo se introduce súbitamente en agua se Logra el templado de dicho metal.
  • El tas es otro accesorio complementario (insertado en el yunque o retenido en el tornillo de banco). Con él se consiguen concavidades y rebordes. La pieza se conforma a medias antes en el yunque.
  • Ventilador o fuelle eléctrico montado en la parte inferior de la fragua. Durante las pausas en que no se calientan piezas se para el motor, evitándose así un consumo inútil de carbón.

Obras de hierro decorativas

Hay que batir el hierro mientras está al rojo... Si uno se atiene a este tópico se conseguirán bellas obras decorativas y útiles con un equipo para forjar de aficionado, tras un poco de práctica y estar algo avezado a las herramientas y útiles correspondientes. En estos equipos se halla lo necesario para un trabajo de forjado, sobre todo un par de martillos (el de herrero, con peña y cotillo y con bola y cotillo).

Pero también se requiere un delantal de cuero y un par de guantes de trabajo, pues las centellas que saltan mientras se bate el acero pueden provocar accidentes de consideración. Pero aún debe tenerse en cuenta otro detalle: es conveniente ir vestido con prendas de fibras naturales, ya que las confeccionadas con fibras artificiales se queman y pueden incluso inflamarse.

Una vez puesta en marcha la fragua y los carbones encendidos convertidos en brasas se introduce en ellos la pieza a trabajar. A! cabo de un par de minutos, el acero se pone al rojo vivo. La pieza se retira del fuego mediante unas tenazas (protegiéndose las manos con guantes) y se lleva rápidamente sobre el yunque. Entonces empieza propiamente el trabajo de forja, martilleando el material hasta conseguir la forma deseada.

Este trabajo de batido o golpeado es indispensable, tanto para ensanchar como para rebajar, doblar, repujar, etc. Hay que mantener fuertemente la pieza contra el yunque y batirla con golpes regulares, pero sin demasiada fuerza o intensidad. Cuando la pieza se enfría se vuelve a calentar en la fragua y se prosigue el trabajo de forja hasta conseguir la forma que uno se ha propuesto. Logrado esto, la pieza u objeto se sumerge súbitamente en agua fría para obtener el endurecimiento del metal.
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