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Herramientas de fontanería - Construcción del hogar

Lamparillas de soldar tubos de cobre

Las herramientas de fontanería son muy diversas. Para realizar uniones soldadas es indispensable contar con una lamparilla alimentada con gas licuado: no ensucia ni mancha, es de fácil uso y no resulta peligrosa si se maneja con un poco de atención.

Herramientas de fontanería

Lamparillas alimentadas con bombonas de gas licuado

Los fontaneros emplean lamparillas alimentadas con bombonas de gas licuado doméstico que, gracias a un reductor de presión, sale por un tubo. En el comercio resulta fácil hallar varios modelos alimentados con pequeñas bombonas (de 2 Kg. de gas) que son las más utilizadas debido a su gran manejabilidad en los trabajos de instalación de fontanería y a que proporcionan una amplia autonomía de trabajo.

Trabajos de fontanería ocasionales

Para trabajos ocasionales, casi son preferibles las lamparillas alimentadas con cartuchos (que se tiran una vez consumidos) y que se pueden equipar con distintos tipos de boquillas adaptados a diversas clases de trabajo: decapar pinturas, tostar maderas, realización de esmaltados bajos, etc. La boquilla universal es la que se suele utilizar normalmente para llevar a cabo las soldaduras de tuberías de cobre.

Mechero al extremo de la boquilla

La mayoría de estas lamparillas se encienden aportando la llama de un mechero al extremo de la boquilla después de haber abierto muy poco la llave que da paso al gas. Este detalle es importante, ya que la abertura exagerada de paso del gas podría ocasionar uno de los pocos accidentes accesibles con el uso de las lamparillas de gas licuado. Pero también hay modelos que están dotados de un dispositivo de encendido por chispa piezoeléctrica incluido en el mismo aparato; se evita de este modo el riesgo de que, al acercar con la mano una llama con una cerilla o mechero, se ocasionen quemaduras por descuido o por exceso de gas. a Ante estas lamparillas de gas licuado, pueden considerarse como obsoletas las lamparillas que consumían petróleo u otro combustible que requiriera un previo calentamiento, dado que eran bastante peligrosas si no se manejaban con extremada precaución.

Uso de las herramientas de fontanería: lamparilla

Siempre que se haya de utilizar una lamparilla, resulta aconsejable operar en un banco de trabajo. Pero, inevitablemente, hay una gran cantidad de uniones que no se podrán realizar sobre él y deberán efectuarse en el propio sitio en el que tendrán que ponerse en obra. De todos modos, se procurará realizar en el banco de trabajo todos los tramos y manipulaciones que sea posible.

Se intentará trabajar en la posición más cómoda y que no comporte el riesgo de que la llama de la lamparilla se desvíe o se caiga de la mano.

Cuando se opera cerca de vigas, zócalos, pavimentos o arrimaderos de madera o de otro material susceptible al fuego, es necesario proteger la zona circundante con un material ignífugo, por ejemplo una placa de fibrocemento o un tejido grueso de fibra de vidrio.

Para conseguir una soldadura, hay que calentar gradualmente el tubo y el manguito o accesorio, moviendo la llama arriba y abajo o a derecha e izquierda, según el sentido en que esté dispuesto el conjunto que contiene lo que se va a soldar. Antes se habrá repartido sobre la junta un poco de pasta o de fluente.

Cuando el cobre ha adquirido la temperatura suficiente, el estaño se fundirá inmediatamente que se aproxime al metal y entre en contacto con el tubo en el punto donde termina el manguito. En este momento ya se puede alejar la llama. La soldadura se habrá obtenido de manera correcta si se forma un anillo brillante de estaño coincidente con el borde terminal del manguito.

Cuando se tengan que efectuar dos o más soldaduras en un mismo elemento de unión (dos para un manguito de simple empalmado, tres para una desviación en forma de T, etc.), es preferible realizar todas las uniones de una sola vez, en vez de efectuarlas una por una, ya que se podría correr el riesgo de que un empalmado resultase recalentado y se desoldara. De no ser posible hacerlo simultáneamente, aislar del calor la soldadura ya realizada, protegiéndola con un trapo empapado con agua.

Cuando se tienen que soldar ciertos accesorios (como, por ejemplo, grifos), es indispensable desmontarlos para evitar que el calor transmitido por el cuerpo metálico perjudique algún elemento contenido en dicho accesorio. Tal podría ocurrir en las juntas de estanqueidad, anillos tóxicos, etc.

Reparación de una unión soldada

La causa que origina una pérdida de una unión soldada suele deberse a que ha sido mal hecha la soldadura. Tal vez se pueda recuperar la acción de la soldadura recalentando de nuevo la unión hasta conseguir que aflore el estaño por la junta y procediendo a una nueva unión.

Para ello calentar con la llama el tubo y el manguito o accesorio hasta que el estaño empieza a caer: en este momento se podrán separar los elementos afectados: el tubo y el manguito.

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