Los diseños y los colores de las moquetas Hay colores y diseños para todos los gustos. No obstante, para la elección deberían tenerse más en cuenta una serie de condicionantes prácticos. Las baldosas suelen fabricarse con distintas características en función de cuatro aplicaciones. Para las viviendas sólo se consideran aptas dos de estas cuatro modalidades. Aplicación 1: ligera resistencia y uso reducido (por ejemplo, dormitorio, habitación de invitados). Aplicación 2: resistencia media y de mucho uso (salas de estar, pasillos). Las aplicaciones 3 y 4 están destinadas a oficinas, lugares de trabajo y también a aulas. Hay moqueta en baldosas con características adicionales, como las antiestáticas, antimicrobios, antihumedad y las que resisten el paso de sillas con ruedas. La limpieza de las moquetas Antes de elegir color y diseño hay que pensar en la suciedad. Indudablemente un pasillo se ensucia con mayor rapidez que un comedor. Ténganse en cuenta las siguientes consideraciones: 1ª Las moquetas con muestra son menos sensibles a la suciedad que las lisas. 2ª Sobre colores como el blanco, gris o beige se advertirá cualquier mancha; en cambio, el azul, verde oliva o el marrón oscuro resultan mucho más prácticos en este sentido. Es necesario sacar el polvo mediante aspirador con regularidad desde el primer día. Esto tiene especial importancia en las moquetas velours (aterciopeladas) de reciente colocación, ya que suelen perder pelo. El mayor o menor trabajo que significa la limpieza regular, así como la limpieza a fondo que será necesaria periódicamente (quitar manchas, aplicar espuma), dependerá en gran medida de la calidad de las fibras. De ellas depende asimismo la resistencia al desgaste que ofrece la moqueta. Para la fabricación de moquetas se utilizan frecuentemente las fibras de poliamida, que ofrecen la mejor alternativa en resistencia y limpieza. Las fibras poliacrílicas se prestan mejor a la acción de quitamanchas. La lana es bonita; sin embargo, su limpieza es más dificultosa que en las fibras sintéticas. El desgaste y el esfuerzo de limpieza dependen también del modo de elaboración de las fibras. El punzonado grueso, por ejemplo, es poco sensible a la suciedad y de fácil limpieza. Las alfombras de rizos (bucle) son muy resistentes. ¿Cómo instalar las moquetas? Por lo que respecta a la colocación, se pueden clasificar las moquetas en tres grupos: a) las que requieren un encolado sobre el suelo con aportación de un adhesivo especial según la naturaleza de aquél; b) las que llevan el adhesivo incorporado y que basta arrancar un papel protector para conseguir una buena adherencia en casi todos los suelos (éste es el caso generalmente de las moquetas en forma de baldosas), y c) las moquetas autoportantes que. debido a su grueso soporte, no precisan ninguna clase de encolado ni de fijación para su perfecta estabilidad en el suelo. Tendría que añadirse aún otra modalidad que hemos apartado, pues su colocación no está ya tan al alcance de un aficionado: las moquetas tensadas y fijadas en ristreles (erizados de puntas oblicuas), que se colocan al pie de las paredes de la habitación. |