Las máquinas-herramientas están sujetas a unas normas de seguridad, sin las cuales no pueden ponerse a la venta. Ello vale tanto para la maquinaria profesional como para la del aficionado. Pero así como el aprendiz acumula experiencia en el taller en el trato diario con las máquinas y las herramientas, el bricolador carece de ella y puede ser peligroso desatender unas normas básicas para su manejo. En primer lugar deben leerse atentamente las instrucciones que se acompañan tanto para la máquina como para cualquiera de los accesorios que se le acoplen. Las máquinas eléctricas dotadas de motor con más o menos revoluciones encierran mayor peligro que otros mecanismos más lentos. Por una parte, está la mentada velocidad de giro, pero también que en muchas ocasiones la máquina se utiliza a mano libre. Cuando la máquina se emplea fija también existe peligro al acercar la mano a la herramienta en plena acción de giro. Al labrar maderas con nudos o astillosas existe el peligro de que la mano, al encontrar resistencia, pierda asidero en el material y se deslice contra la herramienta, sin poder frenarla a tiempo. Las máquinas-herramientas para el bricolador, así como los accesorios que se les acoplen, deben hallarse dentro de lo preceptuado en las normas DIN 66.069. Una de estas normas, por ejemplo, se refiere a la seguridad eléctrica, de acuerdo con las disposiciones que existen también en el uso del fluido eléctrico en general. En dichas normas se contempla también la seguridad en el campo mecánico. Una norma importante es la de la seguridad frente a cualquier elemento o parte que esté en giro, para lo cual se dotará de protectores o defensas. Si se examinan las máquinas y accesorios se advierte que los fabricantes solventes se atienen a estas normas. Aun cuando pueda darse la circunstancia de que estos elementos de protección sean un engorro para realizar algún trabajo, jamás deben eliminarse o ser reducidos. Por ejemplo: el envolvente de la sierra circular que se va replegando a medida que avanza el aserrado y mantiene cubierta aquella parte del disco que no actúa, mas automáticamente se vuelve a desplegar y envuelve casi por completo los dientes cuando se ha llegado al final del trabajo. Las sierras estarán dotadas de guías, y para proceder al aserrado de piezas redondas, ramas, etc., deben ir acompañadas de un accesorio adecuado, gracias al cual se garantice que la pieza que se troza por ambos la dos queda firmemente retenida y que no saldrá disparada. Igualmente en las sierrras se recomienda empujar las piezas que se labran con ayuda de una varilla con muesca que transmitirá la fuerza ejercida por la mano, pero manteniéndola alejada de la herramienta. Algunos platos para acoplar a la máquina universal con sierra incorporada ya poseen este impulsor como un complemento normal. Por lo que respecta a las fresadoras caben análogas normativas: el cabezal de la fresa estará protegido por un casquillo que se abre a medida que se actúa con el material y que cae cuando la fresa no labra. Aunque se utilicen elementos auxiliares para empujar el material mientras se fresa, hay que tener siempre la mano alejada de la herramienta. Trabajar con la fresa Lo más importante que hay que tener presente es poder disponer de un sistema que guíe perfectamente la pieza que se labra y permita la máxima seguridad. Un trozo de madera bien estacado consolidará tal guía y evitará que la pieza sufra de pronto un brusco rechazo hacia fuera. No se debe olvidar que otro recurso es emplear un cojinete, como se ve en la foto de la derecha. También es muy conveniente pensar en que se tiene que centrar la fresa para no provocar desperfectos en la guía de apoyo. Aserrar con la circular No debe empujarse la pieza sin valerse de un accesorio adecuado, tal como se evidencia en la foto de la derecha. En caso contrario, se corre el riesgo de que la pieza se parta irregularmente (foto de arriba) y que los dedos resbalen y vayan a parar directamente sobre el disco en rotación. Es peligroso acercar demasiado los dedos a la sierra. Manejo de la circular a mano libre ¡No hay que actuar nunca con una sola mano! La máquina llevada así no es guiada con seguridad. Por tanto, debemos estacar firmemente la pieza y actuar con ambas manos sobre la máquina. Retener la pieza con una mano (foto de la derecha) y actuar sólo con la otra es sumamente peligroso, además de que el material sobre el que trabajamos no suele quedar bien cortado, sino más bien de forma irregular. Perforar el metal Es esencial para nuestra seguridad que retengamos firmemente la pieza que labramos con la correspondiente mordaza de que están provistas las columnas de taladrar. No deben sujetarse con la mano las piezas que se tengan que perforar, tal como se muestra en la foto de arriba, pues ello puede ser causa de accidentes. Uso de la caladora Al actuar con ella sobre tableros contrachapeados y rechapados se producen ciertos astillados en la superficie, debido a la acción de los dientes de la caladora al remontar. Podremos evitar estas anomalías si previamente hemos tenido la precaución de aserrar la chapa con ayuda de una sierra de hoja fina, como las especiales que suelen usarse para chapa. |