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Los peligros del gas doméstico - Construcción del hogar
Los peligros del gas domestico y sus implicaciones El gas como producto industrial data de finales del siglo XVIII y principios del XIX, cuando Lebon en Francia, Mudrock en Inglaterra y Minckelers en Holanda iniciaron la destilación seca de la hulla, empleándose principalmente como combustible para la iluminación (por eso se le llamó «gas de alumbrado»). Pero a mediados del siglo pasado ya se empezó a -utilizar el gas para la cocción de los alimentos, y hacia 1880-1890 los aparatos domésticos para consumo del gas diferían ya muy poco de los que hoy en día se emplean.  Actualmente, el gas como combustible se emplea para la iluminación, la cocción, el calentamiento del agua del baño y la calefacción. Su relativo bajo coste y la facilidad de su empleo han sido las principales causas de la difusión del gas. Los distintos tipos de gas Además del ya citado gas de alumbrado (pero que se utilizó igualmente para otras finalidades particulares, industriales y públicas), hay otros tipos de gas que se consumen y que no proceden de destilación de la hulla. Entre los gases manufacturados están también los procedentes de coquería, entre los cuales se halla el denominado «gas ciudad», que suele ser una mezcla, y al que se le suele oponer el «gas natural», obtenido directamente de pozos naturales. El gas natural antes era utilizado únicamente en las cercanías de los mencionados pozos, pero hoy en día se transporta por diversos medios desde los sitios en donde hay gran producción hasta otros más o menos alejados. En muchas ciudades el gas natural ha reemplazado al gas manufacturado o bien se emplea para enriquecerlo. Gas de alumbrado El gas de alumbrado o gas ciudad, si bien es el más económico, también es el que tiene menos poder calorífico (alrededor de unas 4.500 cal/m3). Por este motivo ha sido objeto de mezclas con otros tipos de gas de mayor capacidad calórica. El gas ciudad tiene un inconveniente muy importante: va acompañado de óxido de carbono, gas extremadamente venenoso y muy peligroso al ser inodoro. Por otra parte, la destilación del carbón requiere, además, la depuración del gas de otras sustancias muy tóxicas, como el ácido cianhídrico y el sulfuro de hidrógeno. Gas natural o gas metano El gas natural o gas metano es un producto que se formó en épocas geológicamente pretéritas, de manera paralela al petróleo. Tal como se ha dicho, ahora es transportado ya sea por larguísimas conducciones (inclusive a lo largo de los fondos marinos), o bien, después de haber sido licuado, rellenando grandes tanques de buques especialmente destinado, a este fin. También cabe la posibilidad de transportarlo en tanques acoplados a vehículos, según las necesidades. El gas natural tiene un poder calorífico bastante más elevado que el gas ciudad (alrededor de 9.000 cal/m) y no contiene productos tóxicos. Gases licuados del petróleo Junto al gas ciudad y al gas natural o metano, están los gases obtenidos gracias al petróleo. Estos «gases licuados del petróleo» o, tal como se les llama, GLP son una mezcla de gas butano y propano (que también pueden ser de origen natural como el metano y asimismo extraídos de pozos) y resultan ser un producto secundario del petróleo durante su manipulación para la obtención de otros productos más valiosos. Contrariamente al gas natural, que resulta de difícil licuación, tanto el butano como el metano suelen almacenarse en estado líquido en grandes tanques a presión. Luego, pero siempre en estado líquido, se transfieren a recipientes más pequeños para facilitar su traslado y manipulación. Estos recipientes son lo que se designa con el nombre de bombonas, que pueden ser de diferentes tamaños según la finalidad a que se destinan: vehículos alimentados con GLP, usos domésticos, empleos auxiliares para oficios e industrias, camping, etc. En cambio, en los puntos de gran consumo (hoteles, restaurantes rurales que carecen de suministro urbano de gas ciudad o natural, etc.) cada vez se difunde más el empleo de tanques fijos, dispuestos en un lugar aparte pero cerca de las construcciones, y que periódicamente suelen ser reabastecidos con autocisternas del servicio de distribución. El GLP tiene un poder calorífico muy elevado (hasta unas 12.000 cal/m) y no contiene productos tóxicos. Pese a ello, es el gas que presenta mayores peligros pues la mayoría de las bombonas se instalan en el interior de las viviendas y, además, suelen ser manipuladas por personas inexpertas o que no dan suficiente importancia al riesgo que supone su manipulación. |