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Revestimientos de paredes - Construcción del hogar
¿Cómo restaurar la pared? En el caso de que se quiera retocar todas las juntas y llagas, hay que pensar en la uniformidad del color. El aspecto definitivo de la pared dependerá del color que presenten las juntas de mortero. Los ladrillos puede que sean más claros o más oscuros o de un color uniforme, pero las juntas conviene que tengan todas el mismo color.  Cuando se ha secado, la mezcla de cal y arena tiene un color bastante claro y, por consiguiente, en contraste, los ladrillos aparentarán ser más oscuros. En cambio, un mortero oscuro obtenido por pigmentación dará la sensación de que los ladrillos son más claros cuando concluyamos con los revestimientos de padres . La igualación de color entre mortero y ladrillos Si se busca la igualación de color entre mortero y ladrillos, él efecto no resultará muy agradable, ya que faltará contraste entre ambos elementos. Es preferible resaltar el aspecto de los ladrillos utilizando un mortero de color que contraste con el de los ladrillos. El tipo de juntas a realizar en una restauración dependerá mucho del gusto personal y del tiempo disponible. Una junta entrada ligeramente (obtenida con una varilla doblada) resulta fácil, es de rápida ejecución y ofrece buen aspecto. Una pared de ladrillos con juntas remetidas oblicuamente parecerá mucho más oscura, debido a las sombras proyectadas en dichas juntas. El grano y la forma de los ladrillos resultarán asimismo más pronunciados. Los agujeros en los ladrillos se podrán taponar con una masilla (es idónea la que se utiliza para carrocería) a la que se mezclará polvo obtenido de los mismos ladrillos. Obtener una masilla densa y aplicarla en las depresiones. Caso de ser muy profundo el hueco, seguramente se tendrán que hacer varias aplicaciones, utilizando en primer lugar la masilla corriente para recubrirlo todo a continuación con la masilla coloreada. El relleno no tiene que sobresalir respecto al resto de la superficie, ya que cualquier intento de alisarlo podría provocar un cambio de color de la masilla, que se convertiría en algo gris y pondría en evidencia la restauración. Reavivar la pared de la casa Si el color de la pared de ladrillos que se ha puesto al descubierto no agrada o si no se ha logrado eliminar totalmente el revoque o el enyesado, se puede intentar pintarla, dejando, no obstante, que queden visibles los contornos de los ladrillos. El gran remedio lo constituyen las pinturas de emulsión al agua: se da una primera mano como capa de fondo, diluida en partes iguales de pintura y agua, con el fin de agotar la capacidad de absorción de la superficie de ladrillos. A continuación se aplican dos manos de pintura pura con un pincel. Posteriormente a cualquier tratamiento que implique el uso del agua en una pared, es imprescindible dejar que todo seque por completo antes de intentar sellarla. El período de secado dependerá de la porosidad de los ladrillos existentes, del agua que absorban y de las condiciones atmosféricas. Si los ladrillos son muy absorbentes, incluso contando con una buena ventilación y con un calor seco (o calefacción central), se precisarán de dos a tres meses antes de que las paredes se hallen en condiciones de recibir el barniz sellante. Si se intenta pintar o barnizar cuando los ladrillos aún están húmedos, se producirá el fenómeno de la eflorescencia, es decir la aparición de manchas blanquecinas que arruinarán todo buen efecto. Tales manchas están ocasionadas por sales contenidas en la arcilla y en el mortero, desleídas en el agua y que aparecen en la superficie. Si los ladrillos resultan de poca absorción, el período de secado quedará reducido a dos meses como máximo. Si, después de secar, la pared no tiene el aspecto deseado, cabe la posibilidad de rascar ligeramente a mano la superficie, ya sea con un taco de lija basta o con un simple ladrillo que tenga la superficie basta y granulosa. Pintura selladora Una pared de ladrillos se puede sellar cuando está completamente seca. Se aplica primero una mano de barniz en la que se ha diluido éste a partes iguales con agua, a fin de evitar una absorción muy rápida y desigual. Si, como ocurre con ladrillos muy porosos, se descubre que la pared resulta aún absorbente y no queda uniformemente recubierta con el barniz, se tendrá que dar otra mano de fondo con barniz diluido. A continuación se puede aplicar el barniz sin diluir sobre toda la pared con ayuda de un pincel. Esta mano debería quedar seca al cabo de cuatro horas y admitir una segunda capa de barniz puro. La segunda capa de barniz puro es solamente imprescindible en ladrillos muy absorbentes. |