La arquitectura tradicional de nuestro país y sus anónimos constructores representaron esta necesidad a través de las hermosas casas rurales de adobe, de las cuales hasta la más modesta y pequeña tuvieron siempre un espacio intermedio entre el interior y el exterior: un corredor o galería abierta, que era simultáneamente estar, lugar de trabajo, de juegos y comedor informal. En suma, el lugar más placentero y útil de la casa. En una tendencia actual, nuestras casas se configuran cerradas en torno al living-comedor -modelo de vivienda anglosajón, apropiado para climas fríos- o con interminables pasillos de distribución sin luz natural. En contraposición, grandes ventanales se abren desde el living y a veces desde el dormitorio principal, comunicando directamente con el patio o jardín, sin el paso intermedio necesario entre la penumbra y la luz, entre la sombra y el sol. Los proyectos actuales de vivienda, por razones de costo en general, no contemplan estos espacios, pese a ser importantísimos desde el punto de vista arquitectónico. Si usted es partidario de construir la casa a su conveniencia y gusto, incorpore en el diseño los espacios intermedios. Si, por el contrario, ya está construida, tome en cuenta las recomendaciones que le entregamos a continuación. Un espacio perfecto para descansar Lo primero que debe decidir es dónde quiere ubicar su lugar exterior sombreado. Si desea lograr un área de reunión familiar, lo más apropiado es relacionarlo con el living o estar. Si además piensa comer en él, requerirá una relativa proximidad con la cocina. Para obtener un espacio tranquilo y privado, en cambio, conéctelo con dormitorios o piezas de estudios o aléjelo un poco de la casa. El paso hacia esta zona debe ser fácil, directo, a través de una puerta-ventana amplia. Si hay mucha dificultad para llegar a ella o hay que acarrear muebles u objetos desde lejos, al final no se usará. Tampoco tendrá muchos adeptos si es ventoso o muy sombrío. No lo ubique orientado hacia el sur, porque provocará una sombra sobre otra sombra, y será oscuro y helado. Si lo adosa a la casa, fíjese en no disminuir demasiado la luz de los recintos interiores. No obstruya todas las ventanas de un recinto, y si no hay otro remedio, use un tipo de cubierta que deje pasar luz y se pueda retirar en invierno. El sistema más natural para sombrear los alrededores de nuestra casa es plantar árboles de hoja caduca: En el verano proveerán de abundante sombra y en el invierno, al caer sus hojas, dejarán pasar los rayos del sol. El único cuidado que deberá tener es averiguar acerca M alcance de sus raíces, que en algunos casos pueden dañar el alcantarillado o las fundaciones de la edificación. Piense que siempre las raíces de un árbol tendrán bajo tierra por lo menos igual extensión que su copa. Soporte para la sombra En cuanto a los sombreaderos artificiales, podemos mencionar muchos sistemas y combinaciones de materiales que proporcionan buenas soluciones. Es preciso distinguir primero entre la estructura soportante del sistema y la cubierta o elemento que proporciona la sombra. La primera es la que reviste mayor importancia, y su elección dependerá del estilo de la casa y de los costos que implica su instalación. Si la casa está construida en madera, podemos levantar un parrón de madera impregnada de pino o raulí. Hay varias formas de resolver las uniones de las maderas entre sí y con el suelo, que además son estéticamente bonitas. Si el inmueble es rústico, se pueden utilizar rollizos de madera impregnada. Ambas formas de la madera se prestan igualmente en el caso de las viviendas de barro o adobe. En las construcciones de ladrillos a la vista se ve muy bien la mezcla de pilares' del mismo ladrillo con vigas de madera o rollizos. Si la casa es estucada, hay que tomar en cuenta el estilo que definen las ventanas, la inclinación de los techos, el tipo de cubierta y otros factores. En general, cuando el estilo es tradicional, de techos inclinados y ventanas de madera, este mismo material empleado en la estructura quedará bien. Para una edificación moderna, de líneas rectas y grandes paños vidreados, con techos planos o incluso con inclinación, de cubiertas lisas o de poco relieve, podrá usar estructuras de fierro tanto en pilares como en cuadriculado superior. Toldos En materia de cubiertas, existe un sinfín de variedades. La principal es la de toldos de lona, de distintos precios, según calidad y duración. Los más baratos resistirán dos o tres años. Por sus alegres colores y diseños, las posibilidades decorativas de los toldos son apreciables y resultan atractivos por sí mismos. Se colocan sobre estructuras de fierro o aluminio, que quedan ocultas. Estas pueden ser fijas o corredizas y plegables, para recogerlos cuando no se requieren o cuando llueve, puesto que absorben agua y pueden dañar el soporte. Otro toldo de fabricación industrial es el de láminas de acero móviles como persianas horizontales, que gradúan la luz a necesidad y pueden permanecer bajo la lluvia. Son apropiados para las viviendas que definimos como modernas. Sobre una estructura de madera bien construida y de tipo rústico, conviene colocar tejidos de fibras naturales, como la totora o la malla de sombra o cortaviento que se vende para usos agrícolas o para sombrear, en variados y bonitos colores. Al emplearlas debe cuidar las uniones de los bordes y no cubrir con malla las partes visibles de la madera. Igualmente resulta un sombreadero muy atractivo tender sobre la estructura de madera o mixta de ladrillo y maderavaras de coligüe, cuya separación entre sí produce una cálida y fresca penumbra. Por último, algunas plantas trepadoras, guiadas para este propósito, adoptan la forma de una cubierta viva para nuestro sombreadero, otorgándole además un grato perfume y la belleza de sus flores. Es el caso del plumbago, la flor de la pluma, la buganvilla y la parra. |