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Tuberías de desagüe de agua corriente - Construcción del hogar
Tuberías de desagüe de agua corriente Existen unas tuberías de seguridad que se montan para evitar que el agua rebose ocasionando perjuicios en su casa o en la de los vecinos. Las más corrientes se hallan empalmadas a las cisternas de acumulación, a los pozos o albercas, a los depósitos de descarga de los W. C., o bien forman parte de algunas instalaciones de bañeras o lavabos. Se suelen denominar «rebosaderos».  En los lavabos bidés y platos de ducha o bañeras, el re} madero va a parar a los canalones de evacuación situados entre el sifón y el aparato sanitario, o también al mismo sifón por encima del nivel de agua que éste contiene, y tiene que estar en condiciones de evacuar el volumen de agua que mana de un grifo abierto al máximo. Normalmente, en los lavabos, bidés y platos de ducha el agujero de evacuación se halla previsto en la realización del mismo aparato. Por el contrario, en los W. C. dicho agujero se suele proporcionar como parte de la instalación y se empalma a una abertura de la tubería de evacuación. Los desagües de depósitos, cisternas y pilas de lavabo están constituidos por un tramo de tubería con un diámetro interior de 22mm, por lo menos, de modo que sea capaz de evacuar toda el agua procedente del tubo de alimentación. Por regla general, estos desagües están situados en el fondo o a un lado y afloran para impedir que el agua acumulada en el aparato llegue a desbordarse y dé lugar a una inundación. Sistema de columna única Este sistema de evacuación se basa en la separación de las «aguas negras» y las «aguas usadas». Las primeras son las que proceden de sanitarios domésticos (W. C., bidé, lavabo, pilas, baño, ducha, etc.), en tanto que las segundas proceden de las aguas pluviales u otro sistema de recogida de aguas en los canalones exteriores. Por lo tanto existen dos conducciones separadas que solamente se reúnen a nivel de un pozo de registro antes de ser, finalmente, conducidas a la cloaca principal. En muchas viviendas este sistema de evacuación (en principio correcto según las normas) puede actuar de muy distintas maneras. En el sistema de columna única todos los desagües que afluyen a una única conducción deben tener un sitio de aireación a nivel del techo. Todos los sifones colocados a lo largo de los desagües tienen una forma de S muy acentuada. Y todas las derivaciones se hallan empalmadas, a su vez, a una tubería de aireación que emerge más arriba del nivel del techo. La descarga sobre el nivel del suelo puede no hallarse conectada a la columna única. El agua que se evacua de los fregaderos, por ejemplo, puede ser conducida a un pozo cubierto, y la que se evacua de los lavabos, puede ir a parar directamente a una conducción subterránea. De esta manera se evita que una acumulación en la parte inferior de los conductos de evacuación (en donde es casi seguro que exista un recodo antes de entrar en la tubería subterránea) produzca reflujos de las aguas evacuadas en los aparatos sanitarios. El sistema de columna única, dado que las derivaciones tienen que ser forzosamente cortas, es menos apto para ser aplicado en viviendas unifamiliares en donde los sanitarios se hallan más bien dispersos. Sin embargo, resulta ventajoso por el hecho de que las canalizaciones se hallan en el interior de la vivienda, lo cual proporciona un mejor aspecto exterior y reduce los daños que pudieran ocasionar las heladas. Doble canalización de agua corriente En las casas antiguas son bastante frecuentes las instalaciones a base de una doble canalización. El principio en que se fundaban era que las aguas del W.C. se evacuaban directamente a lo largo de una tubería subterránea. Todas las otras aguas usadas descendían a lo largo de una tubería hasta llegar a una caja cerrada provista de sifón, a nivel del suelo, y de allí se dirigían a la cloaca general. En algunos casos estas aguas tenían que pasar a través de una tubería a nivel del suelo antes de poder ser evacuadas, finalmente, ala alcantarilla. Todas las tuberías relativas a este sistema tenían que estar fijadas en el exterior del edificio. Cuando empezaron a difundirse las bañeras en las plantas superiores, además de instalarse aseos próximos a cada dormitorio, el agua que se evacuaba se desviaba hasta alcanzar los bajantes, lo cual ocasionó más de un problema. Para evitar el efecto de «sifonación», es decir el reflujo de las aguas evacuadas, se tuvo que empalmar la parte superior de cada sifón con un respiradero que llegaba a través de una canalización hasta el conducto de dicho medio de respiración a nivel del suelo. Los materiales y accesorios Todas las conducciones y tuberías de evacuación actuales, así como los sifones y otros accesorios, son de plástico, salvo las subterráneas en donde se continúan utilizando los materiales tradicionales. Los sifones de las tuberías de evacuación, así como los que se incorporan a la taza del W.C. y al bidé, suelen tener forma de S más o menos pronunciada; así después de haber procedido a un desagüe, el agua limpia restante se ve obligada a ocupar la parte inferior, lográndose así el «sellado». Los sifones de las bañeras y de los platos de ducha son del tipo denominado de pozo, con el agujero de evacuación más alto que el de entrada: el agua limpia que se deposita en el fondo garantiza el «sellado». Actualmente casi todos estos elementos son de plástico. Los sifones de los fregaderos y lavadoras son del tipo denominado de botella: la parte superior, fija, está unida mediante un manguito superiora la pila, y lateralmente al tubo de descarga. La parte inferior, que se puede quitar para proceder a su limpieza e inspección, contiene una cantidad de agua que hace las veces de «sellado», ya que a ella llega el tubo de desagüe empalmado al recipiente. En el caso de ocupar una casa vieja es posible que se tenga un sistema de evacuación de este tipo, y todas las reparaciones de estas tuberías tendrán que amoldarse al sistema existente. La alternativa es cambiar todo el sistema de evacuación e instalar una conducción única. |