Doble acristalado de las ventanas de la casa
Una ventana doble proporciona un complemento indispensable al aislamiento que ya poseen de por sí las viviendas, tanto si se trata de casas unifamiliares como de apartamentos o pisos de edificaciones colectivas. Generalmente, la pérdida del calor que se produce en una casa suele deberse a deficiencias en la propia construcción, es decir, a fallos del sistema que se ha empleado para aislarla debidamente. Pero la mayor pérdida del calor concentrado en la casa (se podría establecer en casi un 15 % dicha pérdida) se origina a través de las ventanas, especialmente por las superficies acristaladas. Otras pérdidas se ocasionan por las juntas y rendijas que hay en los elementos de la carpintería que acoge dichas superficies acristaladas. Pero así como estos puntos suelen ser objeto de atención y para ellos se utilizan burletes de distintas clases, las superficies acristaladas acostumbran dejarse igual que quedaron acabadas al construirse las casas, incluso en sitios donde el frío es intenso en la temporada invernal. Un aislamiento de las habitaciones eficaz Por regla general, cuando se habla de doble acristalado suele hacerse referencia a las maneras posibles de equipar una ventana normal (dotada de uno o varios vidrios, más o menos gruesos, pero de una sola capa) con el fin de obtener una cámara de aire que consiga aislar eficazmente. Aparte de estos sistemas que, por regla general, son realizados a posteriori, existen vidrios consistentes en dos placas herméticamente acopladas por los bordes y que tienen entre ellas una cámara estanca. Estos vidrios se tienen que encargar a medida para el lugar que han de rellenar en los huecos a acristalar. Desde luego, si se trata de una nueva construcción importante, las ventanas pueden ser diseñadas previamente a unas medidas estándar o cuyas dimensiones permitan una realización más económica. Ahora bien, en la mayoría de casas, tanto las antiguas como muchas de las actuales, las ventanas normalmente se rellenan con una sola hoja de vidrio. El hecho de que el vidrio sea bastante grueso no significa que logre mejor aislamiento. Y es por estas superficies acristaladas de las ventanas (y eventualmente de muchas puertas también) por donde se disipa el calor ambiental hacia fuera. Desde luego, un doble acristalado supone automáticamente un ahorro de energía extraordinario (se podría establecer en casi un diecisiete por ciento la energía no desperdiciada). La facilidad para aportar una nueva placa de vidrio a una ventana y crear una cámara interna aislante depende esencialmente del perfil de los montantes y travesaños que forman su estructura, y sobre todo del margen que quede desde el cristal (generalmente situado en un galce exterior) hasta el canto interior del perfil de la carpintería. Por otra parte, el colocar un doble acristalado sin conseguir un espesor importante de la cámara entre ambos vidrios no resultará tan efectivo como si dicho espacio vacío tiene bastante anchura. Una doble ventana no resulta un medio ahorrativo tan decisivo como el empleo de grosores de lana de vidrio o de espuma de poliuretano en los distintos huecos constructivos. Pero es indudable que un doble acristalado contribuirá de manera evidentísima al bienestar de un interior (además del no menos importante ahorro de energía). Una doble ventana, por poco eficiente que se haya logrado, reducirá las pérdidas de calor por las grandes ventanas durante los días fríos, haciendo que las áreas interiores de una habitación resulten más confortables y utilizables, sin necesidad de arrimarse a las zonas productoras de calor: chimeneas, radiadores, estufas... Prever la condensación Cuando una habitación está convenientemente calentada y ventilada, la condensación queda automáticamente reducida en gran parte y puede llegar, incluso, a ser eliminada. Pero hay que tener en cuenta la posible y desagradable condensación que puede producirse en el interior de un doble acristalado. Evidentemente, hay que evitarla buscando diversas soluciones. Una de ellas es el uso de cristales de gel de sílice entre los panes de vidrio. Este tipo de gel tiene la facultad de absorber la humedad y, cuando ha quedado saturado, puede ser reconstituido en toda su eficacia a base de calentarlo y evaporar el agua absorbida de manera que se pueda expulsar. Esto puede producirse muy bien colocando los cristales de sílice saturado de humedad (que adquiere un color violáceo, en vez del marrón cuando no está hidratado) en un lugar ventilado donde de el sol intensamente, o bien calentándolos en una sartén colocada sobre el fuego (procurando que la humedad desprendida sea expulsada de la casa, con ayuda, por ejemplo, de un buen extractor situado sobre los fogones). La humedad que aparece sobre un vidrio en la cara interna de una ventana es un claro indicio de la baja temperatura que tiene el cristal y, por tanto, del grado de humedad existente dentro de la pieza. Por un procedimiento de tentativas de pruebas y errores se podrá llegar a un equilibrio justo de ventilación y calor dentro de la estancia. Si la condensación se produce en la parte interna del vidrio situado en la parte exterior, suele ser señal de que el aire húmedo ha entrado en la cámara, procedente del interior de la casa. En este caso hay que sellar todo lo que sea posible alrededor del segundo vidrio con alguna masilla u otro sistema que resulte eficaz. |