¿Cómo decorar el salón-comedor del hogar?
Si en el salón va incluida una zona para comedor, habrá que evitar separaciones permanentes para no encontrarse con dos estancias muy reducidas; a menos que, se sobreentiende, la habitación sea realmente grande. Es mejor separar parcialmente la zona de comedor. Un bonito biombo puede satisfacer a la perfección esta necesidad, cumpliendo además una función decorativa: se puede comprar uno de segunda mano o incluso, hacerlo. Se preparan tres o cuatro bastidores rectangulares, empleando unos listones de madera de 4X4 cm. para la parte superior y los dos laterales y uno de 7,5x4 cm. para la base (las dimensiones de cada panel dependerán de cada caso y de cada gusto). Colocar los paneles (de aglomerado, de tablex, yute o cualquier otro material) sobre cada bastidor. Unir las distintas secciones con bisagras y pintarlas o bien decorarlas con una labor de calado o con un collage. También se puede utilizar como elemento divisorio una librería con estantes (para dar la sensación de espacio abierto, no conviene que el mueble tenga una altura superior a la de los hombros de una persona). Las cortinas para el salón-comedor de la casa Otra solución sería fijar una barra o un riel al techo para colgar unas cortinas (comprobar si el techo puede soportar el peso). Una vez descorridas, las cortinas no estorban; cerradas darán más intimidad a cada una de las zonas de la habitación. Se debe elegir un tejido reversible, que armonice con los tonos de la decoración del salón-comedor por ambos lados. Las puertas de fuelle cumplen una función similar a la de las cortinas. Tanto las de persiana como las de paneles que se encuentran a la venta tienen una anchura reducida: se pueden unir varios anchos con unas bisagras y fijarlas a las paredes laterales: se abren y cierran en acordeón. Decoración de la cocina-comedor Para lograr un aspecto de continuidad, es preciso que los colores dominantes y el estilo de la cocina se reflejen en la zona de comedor. Por ejemplo, si la cocina es de pino, se elegirán una mesa y unas sillas también de pino. Para las paredes se empleará siempre el mismo color de fondo, pero si van empapeladas conviene elegir un dibujo distinto, aunque a tono, para la zona de comedor, a fin de distinguirla de la zona de cocina propiamente dicha. Con el suelo se seguirá un sistema similar: un solo revestimiento para toda la habitación, completando la zona de comedor con una buena alfombra o una esterilla de fibra vegetal. Si la forma de la habitación es tal que permite una división neta, se puede emplear un revestimiento vinílico en la zona cocina y una moqueta en la zona comedor: las juntas se cubrirán con un embellecedor. Con una iluminación acertada, el ambiente mejorará notablemente. Lo esencial es poder accionar por separado las luces de ambas zonas: así se podrá comer con la zona comedor iluminada dejando la cocina apagada. Por último, habrá que evitar que la cocina «invada» totalmente la habitación. Habrá que mantener en perfecto orden cacharros, utensilios y recetarios y no dejar que la mesa de comedor se convierta en una prolongación de los muebles de la cocina. |