El uso de los espacios de la casa
Si hay algo que en una parcela se puede desarrollar es la creatividad, la que entregará deliciosos frutos al convertir un espacio cualquiera en un lugar para múltiples usos. Creando pequeños y agradables mundos que irán revelando la personalidad y la identidad de la familia, no sólo se satisface el aspecto práctico, sino también el estético y el espiritual. ¿Y cómo conseguirlo? Realzando una correcta distribución de los espacios del jardín. Hablaremos de ellas en general en esta ocasión, para en las siguientes ediciones ir tratando cada zona en detalle, especialmente del aporte de la jardinería al propósito de adentramos en el medio ambiente natural que nos ofrece la parcela. La primera zona corresponde al acceso a la vivienda, el punto en que las visitas tendrán la primera impresión de la parcela. La casa debe armonizar no sólo con el jardín, sino también con el paisaje, considerando, por ejemplo, la cordillera o un cerro propio del lugar. Hay que tomar estos elementos y jugar con ellos, de manera que el visitante, al llegar, perciba de inmediato la hermosa relación que se ha conseguido entre el núcleo jardín-casa y el entorno. Otro punto importante es facilitar la llegada en auto a la casa. Un camino de acceso, que puede ser de maicillo, y un lugar para estacionamiento con suelo duro -como piedra, adoquines, adocretos u otro material- producirán un doble beneficio: el vehículo no se ensuciará con tierra o barro y los recién llegados no los arrastrarán a la casa al entrar, lo que evitará -hay que reconocer que así sucede el malestar de sus dueños. No hay que olvidar que esta zona está dedicada más que todo a las visitas, puesto que es raro que la familia se reúna en este lugar; y si el visitante no es alguien de confianza, quizá sólo llegará hasta aquí. Zonas de recreación en el jardín de la casa La segunda área comprende el patio de verano y el de invierno, o sea, el lugar donde -dependiendo de la época del año- la familia y los amigos se reúnen para comer, conversar o pasar un rato agradable. Por ello debe contar con asadero, mesas, sillas y todo lo necesario para compartir una rica comida. Por lo mismo debe estar cercana a la casa y comunicada con la tercera zona: el lugar de esparcimiento físico, donde podemos ubicar la piscina, la multicancha y los juegos infantiles. Mientras los adultos conversan, comen o toman un trago, no pierden de vista a sus hijos, vigilando sus juegos, y hasta pueden participar en ambas actividades. Lo ideal es que la zona de los patios no quede a !a vista de las visitas que se reciben dentro de la casa, porque no necesariamente tendrán el grado de intimidad como para ser invitadas a participar. Es conveniente, entonces, situara de manera que las ventanas que den hacia ella sean las de la cocina o dormitorios y nunca las del living o el comedor. Otro detalle que puede convertirse en un problema desagradable si no se toman las debidas precauciones es la relación sol y sombra. En la piscina debe haber sol durante la mayor cantidad de horas al día; en lo que respecta a una mutticancha, es imprescindible poner árboles que protejan del sol de la tarde y el de la mañana es más suave y soportable, pues demasiado calor impide, o al menos perturba, la práctica de cualquier deporte, aparte de que la luz molesta para una adecuada visión. Por último, los juegos de los niños -como columpios, balancines, pozos de arena, etc. deben contar también con árboles para que el lugar quede en semisombra y los pequeños disfruten de sus juegos sin insolarse. Un espacio para descansar dentro de la casa Más lejana a la vivienda se ubicará una cuarta zona, la de mayor privacidad; será un lugar casi mágico, pleno de belleza, sosiego y paz, ideal para descansar, pensar, leer un buen libro o conversar. Aunque apartada, esta área no puede estar totalmente aislada del resto, porque la parcela es un todo interrelacionado; se puede independizar poniendo árboles a manera de un vegetal separador de ambientes. Como se trata de crear un sitio muy especial, en su interior alegrarán el espíritu un pequeño estanque de agua, pajareras, conejeras, la casa del perro y cualquier ave o animal doméstico o semidoméstico que contribuya a darle un toque de paraíso a nuestro lugar de descanso. Puede incorporarse una glorieta o quiosco, un lugar donde sentarse, bancos, senderos (todo a escala El lugar de juegos y la piscina, deben quedar relacionados con el patio de verano, pero, independiente de las miradas curiosas humana) donde puedan caminar una o dos personas para sentir el contacto con la naturaleza, desapareciendo tras un arbusto para reaparecer más allá rodeados de flores. Porque de eso se trata, de la delicadeza de percibir el aroma de una flor, la textura del follaje de un árbol, el colorido de un arbusto, el sonido de un pájaro o la quietud del campo. Después de todo, habitamos una parcela de agrado y nos mueve el deseo de cultivar la ecología. Entonces, en este rincón, afinaremos los sentidos para encontrarla armonía entre el hombre y la naturaleza. Poco a poco, aquí se podrán ir incorporando elementos que hablarán de lo más personal de una familia y que compartiremos con los amigos más cercanos. Y de este lugar mágico, lleno de encanto, pasamos bruscamente a lo práctico y a lo que, por supuesto, es indispensable en la parcela: el área de la huerta, los frutales, el gallinero, todo aquello que tiene que ver con la productividad del predio, de la cual MI PARCELA habla en otras páginas. Dividida en pequeños mundos, todos intercomunicados y relacionados entre sí, la parcela forma un conjunto armónico y puede satisfacer todas las necesidades de una familia, desde las más prácticas a las más delicadas y agradables. Para lograrlo, sólo hay que proponérselo, armado de bastante paciencia, pues no es algo que se haga de un día para otro; ni tendría gracia que así fuera. La transformación de nuestra parcela se va disfrutando día a día y paso a paso, conforme la familia va perfilando su personalidad e identidad, integrando cada vez nuevos elementos en un proceso que no terminará jamás. |