¿Es posible cultivar en el hogar?
Muchos cuidados y atenciones, pero sobre todo ansias dé obtener resultados que nos llenarán de alegría, nos guiarán en este nuevo hobby, el cultivo de plantas comestibles en el jardín de nuestro hogar. Mediante indicaciones fáciles daremos a conocer las técnicas básicas para obtener un variado huerto en la casa que podrá ser cuidado por toda la familia.
La luz y el terreno que posee el jardín
Las hortalizas requieren por lo general un clima cálido y templado. El terreno en que se realizará la plantación debe tener una exposición a la luz solar prolongada ya que el sol juega un papel primordial en la maduración de las especies. Por otro lado debe ser rico en elementos nutritivos, con buena retención de agua y con un drenado eficiente. Si el espacio que disponemos no cuenta con estas características será necesario acondicionarlo. En suelos arcillosos pesados habrá que introducir estiércol y turba mezclados con arena dé río bien lavada. En cambio en suelos arenosos solo se aportarán los dos primeros elementos.
En cuanto al relieve del terreno, deberá ser horizontal y uniforme, si existe desnivel se construirán terrazas orientadas hacia una correcta exposición a la luz. Dos meses antes del cultivo hay que remover la tierra aproximadamente unos 40 a 50cm para abajo. Posteriormente se dividirá el terreno en parcelas para diferentes cultivos. |
¿Cómo sembrar en el jardín?
La parte más cálida del huerto será destinada a los semilleros. Es conveniente que tenga exposición al sol del mediodía y que esté adosada al muro de la vivienda (sin que le proyecte sombra) ya que esto último facilita notablemente la construcción de cajoneras para la protección de las jóvenes plantas.
En el fondo de estas mismas cajoneras o en vasitos de yogurt que luego se colocarán en su interior procederemos a preparar la tierra para plantar las semillas.
La primera capa será 2-3cm de grava fina o arena que nos servirá de drenaje, a continuación la segunda capa será de 7- 8cm de mantillo o estiércol que previamente habrá sido pasado por un tamiz de malla ancha para eliminar elementos gruesos. Por último pondremos unos 2 cm de turba fina.
A continuación regaremos suavemente para impedir que se desarmen las capas de tierra. Ha llegado el momento de poner las semillas. Podemos depositarlas a voleo, en línea o bien en las yogurteras antes nombradas donde entrarán 2 a 3 semillas por cada una. El primer riego se hará con una regadera de agujero fino y con un movimiento en la mano para favorecer el desplazamiento de las semillas.
A partir de aquí los riegos serán frecuentes pero con poca agua impidiendo por todos los medios que el sustrato se seque ya que se interrumpiría el proceso de germinación. Las cajoneras deberán recibir abundante aire fresco.
Cuando las semillas germinen eliminaremos las más débiles y trasplantaremos a macetas pequeñas con preparado similar al del semillero, las más fuertes. En caso de estar en yogurteras se dejará una sola planta por cada una de ellas.
El transplante en un huerto
A medida que las plantitas crezcan irán requiriendo mayor espacio para sus raíces. Será el momento entonces de trasplantarlas al terreno definitivo donde completarán su ciclo biológico. Hay dos condiciones básicas para realizar esta operación:
- Que tengan el sistema de raíces bien desarrollado.
- Que no exista peligro de bajas temperaturas.
El momento ideal es trasplantarlas cuando ya tengan 4 0 5 hojitas, regando abundantemente para, al sacarlas de la tierra, mantener unidas la mayor cantidad de raíces posibles. El terreno donde se van a trasplantar debe contar con surcos de riego. Una vez instaladas se deberá mantener la humedad durante varios días para que la planta desarrolle nuevas raíces. El momento ideal del día son las últimas horas de la tarde o durante los días nublados. De esta manera las plantas no sufrirán.
Técnicas de cultivo para jardines
Consiste en remover ligeramente la tierra del contorno de la planta con el fin de eliminar las malas hierbas y romper las durezas del suelo. Con ello se facilita la aireación del suelo y se aprovechan mejor los riegos.
- Poda: En Horticultura podar significa despuntar el tallo principal por encima de la 4ª o 5ª hoja con el fin de que la planta ramifique y aumente la productividad, sobre todo en pimientos, tomates, sandías, etc. También favorece el frenado del nacimiento de brotes auxiliares que son inútiles para la fructificación.
- Entutorado: Consiste en proveer a las hortalizas de un sostén hecho de cañas o ramas clavadas al piso alrededor de las cuales los tallos, en muchos casos débiles o rastreros, se enredan o son atados con esparto o hilo para favorecer la aireación. Es el caso del poroto, arvejas, tomates, pepinos, etc. La cuerda hay que pasarla por debajo de la primera hoja ayudando de esta manera a que los brotes vayan hacia arriba.
No se recomienda poner los tutores en forma de toldo ya que no todas las hojas reciben la luz solar ni la misma aireación. Hoy día, existen elementos de plástico o alambre forrado que favorecen el entutorado porque son fáciles de desinfectar y no se pudren como las cañas.
Plantar en el jardín
Las hortalizas como las plantas de adorno se siembran en diferentes épocas del año de acuerdo, a sus características con respecto a la temperatura, necesidad de humedad, etc, aunque haya especies resistentes que pueden sembrarse en cualquier momento como por ejemplo las hortalizas de hoja: lechuga, espinaca, acelga, achicoria, escarola, etc. y también la zanahoria el rabanito o la remolacha, utilizando siempre las semillas que correspondan a la estación en que nos encontremos.
En la huerta de otoño-invierno podremos sembrar cebolla, pimiento, repollo, ajo, puerro, apio, hinojo, coliflor, etc. Es bueno recordar también que las plantas aromáticas como el orégano, la salvia y el romero, entre otras, sirven para prevenir plagas y enfermedades en la huerta.
Asociación de cultivos
Consiste en cultivar al mismo tiempo y en el mismo sitio, dos o más hortalizas siempre y cuando tengamos en cuenta lo siguiente:
- Que tengan las mismas exigencias en temperatura y riego.
- Que sus raíces no entren en competencia entre sí, es decir una sea de raíces profundas y otra de superficiales, para así aprovechar mejor el abono.
- Que tengan diferentes necesidades en cuanto a los elementos nutritivos.
Por lo general se suelen asociar plantas de ciclo diferente pero que coincide la fase inicial de una con el final de la otra, efectuándose la plantación de una antes de recolectar la otra, consiguiendo así mayor precocidad. Como ejemplo podríamos poner cebollas y lechugas. |