La brocha plana (3) se utiliza mayormente para la imprimación de superficies y aplicación asimismo de quitapinturas. El tipo mayor sirve para el lavado de pintura a la cola y también para el engrudado de papeles pintados. El pincel redondo (4) se usará para aplicar pinturas aislantes; el pincel plano o paletina acodada (5) puede utilizarse para la primera capa de esquinas, y el trazador de cerdas oblicuas (6) para pintar cuidadosamente cantos de borde agudo. También se necesitan un tamiz, una rasqueta o espátula (con la hoja recubierta de teflón), un cubo o recipiente cuya boca permita introducir el rodillo y algo de papel de lija (grano 120) para eliminar restos de pintura y alisar superficies mas¡liadas. Nos será siempre muy útil un removedor de pintura adaptable a las condiciones de la máquina universal o taladradora. Antes de empezar con la pintura será conveniente cubrir el suelo con hojas de papel y pegarlas con cinta, papel adhesivo o un producto análogo a los zócalos. No dan buenos resultados los periódicos porque resbalan con facilidad. Los enchufes e interruptores de las paredes se protegen con papel o tiras adhesivas. Trabajos de pintura en la vivienda Cualquier trabajo de pintura debe empezar limpiándose la superficie que se ha de tratar (véanse fotos de la página anterior), y la restauraremos si consideramos que es necesario. Las grietas se rellenan con masilla o se igualan con seIladora. Las grietas importantes de la pared o debidas al revoque deberán rellenarse siempre con masillas especiales de aplicación general. Si el color deseado no puede adquirirse ya preparado, es conveniente que el tono de pintura que se haya escogido se obtenga de una sola vez, pues será muy difícil conseguir posteriormente que podamos disponer del mismo tono con anterioridad elaborado. En la tabla de la página siguiente se podrá ver cuál es la pintura más adecuada para una habitación determinada. Por lo que concierne a la cubrición, hay que tener presente siempre: los tonos claros -amarillo-rojo o naranja- cubren poco, pues trasparentan, pero su capacidad de cubrición puede aumentar si a los tonos logrados se les añade el color blanco. En la capa de imprimación puede añadirse una quinta parte de agua a la masa de color. Esto es generalmente válido para pinturas a la cola y dispersiones (vinílicas y acrílicas). Para la pintura del techo podremos diluir, como máximo, el 10%. Siempre será preferible en este caso usar pintura sin diluir. A estos fines contamos con una norma indicadora de que aproximadamente son necesarios unos 3/4 de litro de pintura por cada metro cuadrado de superficie. Esta clase de materiales evidentemente deberán tener siempre garantizada la calidad de fabricación. Debemos tener presente en todas las ocasiones: en primer lugar, pintar el techo; luego se seguirá con las paredes. Otra norma adoptada es la de hacerlo siempre sobre la superficie recién mojada. En caso contrario, se observarán ciertas irregularidades de tono por la zona donde se ha reiniciado nuestro trabajo. Para subsanar esta dificultad tendría que pintarse cada pared en una sola fase dé trabajo. Si se desea que todas las herramientas que se utilicen duren más tiempo hay que lavarlas inmediatamente después de usarlas. Pintura para techos y paredes - La pintura de techos y paredes debe prepararse con atención. Para tapar manchas de agua u óxido, de nicotina o de hollín se utilizará pintura grasa a sintética para fachadas. De lo contrario, puede suceder que las manchas de suciedad existentes vuelvan a aparecer, trasparentando a través de la nueva pintura.
- En los techos, pero también en las paredes, son frecuentes unas pequeñas grietas de contracción de las superficies enlucidas. Antes de la aplicación de la pintura deben recubrirse con una dilución de masilla de pintura de dispersión o una lechada de masilla de celulosa aplicada con un pincel de los números 10-12. Tanto la masilla como (a lechada habrán de tener similar elasticidad a la de la pasta dentífrica.
- Antes de un repintado deben eliminarse las capas de pintura viejas a la cola o grasas. Para estas últimas se utilizará quitapinturas, aplicándola con una brocha plana. Se deja que actúe
- por espacio de 10-20 minutos, hasta que levante ampollas. A partir de entonces podrá eliminarse con facilidad la pintura vieja con una rasqueta. Es recomendable calzarse guantes protectores durante esta fase para soslayar el posible riesgo de reacciones alérgicas.
- Las superficies de madera maciza, contrachapeado o aglomerado requieren tres manos. La primera, con imprimación especial, puede ser incolora, pero protege la madera contra la podredumbre y evita que la textura de la madera trasparente y se produzcan cambios de color. Con tal imprimación pueden darse pinturas no muy resistentes al lavado o en superficies enlucidas de baja calidad.
- Hasta alcanzar el tono deseado se prueban pequeñas cantidades del color logrado sobre un trozo de papel de fibra áspera. Se tendrá en cuenta: primero, mézclense los colores; luego, añádase el blanco si hay que rebajarlos.
- Para asegurarse del tono correcto deseado hay que dejar secarla pintura, ya que unas oscurecen al secar y otras, en cambio, se aclaran. Existe un elemento auxiliar: el secador de cabello.
- Las pinturas mal mezcladas ofrecerán un aspecto deficiente. Es preciso mezclarlas agitando muy bien. Lo mejor es utilizar una batidora acoplada a la máquina universal o taladradora.
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