Acercarla a una cerilla encendida. La lana arde con dificultad, con una llama débil y un fuerte olor a pelo quemado. La ceniza que deja se hace polvo rápidamente. El nylon se deshace, esparciendo un olor parecido al de la laca y dejando un depósito muy duro, que difícilmente se deshace entre los dedos. Las fibras acrílicas se retraen del calor, formando pequeños grumos negros. También las fibras de polipropileno se retraen de la llama, apagándose. Si la alfombra es nueva, no es aconsejable cepillarla enérgicamente ni tampoco pasar muy a menudo el aspirador. Si pierde un poco de pelusa, es mejor quitarla con una escoba especial para alfombras. Y por lo referente a la moqueta, lo mejor es pedirle al vendedor las indicaciones oportunas para su cuidado. De todas formas, conviene recordar que una correcta colocación de la moqueta facilita notablemente la limpieza diaria. El uso del aspirador en la limpieza de hogar Si la suciedad y el polvo penetran en la alfombra, se apagan sus colores y se acorta su vida. Es aconsejable pasar el aspirador por lo menos una vez a la semana, hasta un máximo de tres veces. Existen dos tipos fundamentales de aspiradores: los verticales y los horizontales, de los que sale un tubo flexible que solamente aspira (los nuevos modelos de este tipo, y por supuesto más caros, algunas veces vienen ya preparados para sacudir las alfombras). Para las alfombras tradicionales de pelo raso es conveniente la acción de sacudido, porque desprende y remueve la suciedad que se introduce en la base del pelo; además, cepilla éste y le da cuerpo. Algunos aspiradores de tipo vertical se pueden regular para adaptarlos al tipo de espesor del pelo de cada alfombra. Pero, sin lugar a dudas, el aspirador del tipo de tubo flexible (o aspirador de trineo) es mucho más práctico y manejable. Este tipo de aspirador es, de todas maneras, el más indicado para alfombras de pelo largo y espeso, y para las de pelo rizado. Es imprescindible vaciar con regularidad el depósito interior para el polvo, porque si está demasiado lleno la aspiración no es eficaz y el motor está haciendo un esfuerzo inútil y perjudicial. Muchos aspiradores llevan bolsas de papel que, después de su utilización, se tiran. Después de la limpieza con el aspirador es muy conveniente para la alfombra pasar un aparato especial conocido con el nombre de «rastrillo para alfombras». Es de plástico y tiene cierta semejanza con el rastrillo de dientes anchos que se utiliza para recoger hojas. Este aparato hace que el pelo se conserve suave y esponjoso. Otro aparato que resulta muy útil y práctico (y de poco precio) es la escoba para limpiar alfombras, con cepillo de rodillo. Es ideal para una limpieza rápida: recoge los hilos, las migas y la pelusa, pero desde luego no quita la suciedad que se encuentra depositada a más profundidad. El depósito se vacía con más o menos frecuencia, según su utilización, para evitar que pueda volver a esparcir sobre la alfombra el polvo y la suciedad acumulados. El empleo de la espuma en la limpieza Cuando alfombras y moquetas presentan un color apagado quiere decir que ha llegado la hora de lavarlas. En general, los métodos de lavado con espuma son dos y valen igual para alfombras (y moquetas) de lana que para las sintéticas: el método con espuma en seco para quitar la suciedad superficial y el método del agua caliente, que permite penetrar más a fondo en las fibras. El método en seco de limpieza La espuma en seco se puede aplicar de distintas formas y con varios aparatos que van desde una simple máquina accionada a mano, con rulos de goma para esparcir el champú contenido en un depósito interior, hasta las modernas máquinas eléctricas. Para pasar la espuma se escogerá un día que no llueva y durante el que se pueda dejar inutilizada la habitación durante 6-8 horas. Se sacan de la habitación todos los muebles y se pone debajo de las patas de los que no se puedan mover un poco de papel metalizado para no mancharlos. Pasar el aspirador por toda la habitación por lo menos cinco veces. Preparar la solución detergente siguiendo al pie de la letra las instrucciones del envase. Abrir las ventanas y empezar a aplicar el producto por la pa opuesta a fa de la puerta: así se evitará el tener que atravesar la habitación, andando sobre la alfombra mojada, al terminar la operación. Pasar y repasar la máquina sobre la alfombra, pero sin cambiar la dirección del pelo. Tener mucho cuidado de no mojar excesivamente la alfombra. Usar la menor cantidad de líquido posible, aumentando gradualmente la dosis, solamente en caso necesario. Para las alfombras sintéticas hay que usar menos agua que para las de lana. Cuando se haya terminado de dar la espuma, se dejan las ventanas abiertas; hay que procurar no pisar la alfombra hasta que no esté completamente seca; después se pasa de nuevo el aspirador para eliminar los residuos de la espuma y la suciedad que haya aflorado. El método del agua caliente para limpiar moquetes y alfombras Para este tipo de lavado se pueden alquilar, en algunas tiendas muy especializadas de lavado en seco, las máquinas adecuadas que van ya provistas de productos detergentes. Hay que seguir al pie de la letra las instrucciones para temperatura del agua y grado de concentración del champú a fin de no dañar la alfombra. Existen líquidos pulverizables para hacer un prelavado sobre los puntos más sucios. Para toda la operación se requiere por lo menos una hora para una habitación de dimensiones normales. |