El dibujo más usual es el triángulo, el cual si se dibuja fragmentariamente sobre diversos elementos indica inmediatamente cómo deben disponerse entre sí. Cuando no basta el dibujo, se añaden algunas cifras. Además aquí se explica cómo se puede trazar un círculo sin compás y marcar un plafón o tabla para que se ajuste a un contorno irregular. Los elementos auxiliares Para marcar se utiliza la punta de trazar y el gramil, que dan el camino a seguir gracias al surco que producen. Para trazar o tantear se utiliza el lápiz, que no daña la madera. La escuadra servirá para trazar perpendiculares a un lado. También los marcos han de señalarse antes de su labrado y ensamblado. Para efectuar esta operación, conviene utilizar un lápiz que disponga de una mina blanda para poder de este modo eliminar fácilmente su trazo con un somero lijado. Con este garabato se determina el primer proceso de planeado en cualquier pieza que haya que cepillar. La cara que lo contenga será la que servirá de referencia para los escuadrados posteriores y marcar en ella los labrados básicos que tengan que realizarse. Las tablas macizas que deban constituir por acoplamiento un tablero, antes de ser cortadas por los extremos serán marcadas con un triángulo que abarque todos los elementos a unir, evitando así eh el montaje y encolado invertir el orden en que deben disponerse. Los travesaños y laterales de un armario deben marcarse antes de realizarse su encolado para que, una vez efectuado esto, puedan identificarse rápidamente. También en este mismo caso se hace servir el triángulo como un símbolo muy válido. Utilizado en la testa, servirá para distinguir las diferentes piezas y, en cambio, dibujados en los lados revelará la disposición del montaje. Cuando, como ocurre en el presente grabado, se pueden confundir dos grupos iguales, entonces se debe recurrir al empleo de números. El gramil El gramil tiene que mantenerse apretado contra el canto que sirve de guía para trazar una paralela y alcanzar una marca regular. Con el gramil de dos brazos se pueden trazar dos señales diferentes sin tener que cambiar alternadamente la medida y confeccionarlo uno mismo: se emplean dos varillas de 8 mm, en las que se hincan en sus extremos dos puntas aguzadas. Con un trozo de madera de 70 x 40 x 30 mm se confecciona una caja para albergar las dos varillas y entre ellas una cuña ligeramente cónica que mantendrá en la posición requerida ambas varillas. Marcar dos taladros que se correspondan es sencillo con los accesorios adecuados. Se realiza el alojamiento en la primera pieza, se introduce el accesorio y se encara la otra pieza, presionando para que se señale el centró del taladro, que se hará en el segundo tiempo. Las chapas que tienen que acoplarse para revestir una superficie se han de marcar con un número que corresponda al de la placa. Esto es importante cuando son varias las placas que deben rechaparse. Los números determinan, al ser recompuestos, la dirección del veteado que se ha dispuesto con antelación. Atención: márquese siempre por el revés, para evitar que restos de mina de plomo o de tiza (pese a haberlos aparentemente borrado) se introduzcan en los poros de la chapa y vuelvan a aparecer cuando se dé el tratamiento superficial. Las bisagras y pernios se presentan en el lugar que les corresponde y con el punzón se marcan los agujeros que se tendrán que practicar. Se hincará bien la punta para que sirva de guía a la herramienta con que se hace la penetración, en especial si se realiza un taladrado. Si no se dispone de gramil para trazar una paralela se recurrirá a un punzón o punta de trazar: se coloca un listón en la posición adecuada y se marca resiguiendo el canto del mismo. Atención: Sujetad el listón con dos apretadores para evitar que el punzón se mueva. Si se carece de compás se podrá trazar un círculo sobre cualquier superficie así: a una tira de material resistente se practica una muesca que sirva de guía al lápiz; según el radio que convenga, se hinca una punta que atraviese la tira. El agujero así producido se masillará. Galgado de un plafón que ha de ajustarse a un contorno irregular: se apoya el lápiz contra un taco de madera (que tendrá de 5 a 10 mm más que la separación entre el plafón y lo que se quiere rellenar) y se resigue el contorno. Al recortarse el plafón, éste encajará. |