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Pulido y alisado de la madera - Mobiliario
La fase del pulido de la madera Cuando se ha llevado a cabo el lijado hay que pasar a las fases complementarias de pulido y alisado de la madera . Esto tiene un valor muy efectivo cuando la madera que se trabaja posee bastante dureza. En tal caso la superficie se remata con acabados sumamente finos. En caso contrario el lijado no aportará ningún perfeccionamiento al anterior trabajo.  Limpieza de la superficie La primera operación que hay que llevar a cabo es proceder a una esmerada limpieza de la superficie, eliminando cualquier resto de polvo mediante un pincel seco o un paño ligeramente humedecido. Pasar delicada pero reiteradamente sobre la madera el estropajo de acero de tipo extrafino (de la misma clase que se utiliza para limpiar los pucheros). El accionamiento debe realizarse siempre en dirección de la veta y no hay que apretar demasiado. Como alternativa se puede utilizar piedra pómez o polvos de la misma, con lo que se conseguirá un pulimento muy fino. Ahora bien, estos productos no siempre pueden hallarse fácilmente en el mercado. En las maderas muy blandas se corre el riesgo de embotar el papel abrasivo con el polvillo originado por el lijado. Este polvillo, además de impedir la buena acción del abrasivo, al acumularse en grumos irregulares puede hacer que se marquen huellas en la superficie de madera. El abrasivo se limpia frecuentemente con un cepillo, o bien pasándolo varias veces contra una arista (con los granos hacia afuera). En las tiendas se hallan también abrasivos especiales que no se embotan fácilmente por tener los granos más espaciados. No hay que mojar nunca el papel de lija y operar siempre sobre madera seca. Superficies curvas y caladas En superficies curvas y caladas el papel de lija debe utilizarse directamente con las manos, o bien envolviendo elementos curvos, especialmente concebidos para esta aplicación y que permiten seguir las inflexiones de la superficie. Un sistema práctico para operar en el interior de agujeros o partes muy curvadas consiste en envolver el papel de lija alrededor de una lima redonda y deslizar ésta a lo largo del elemento a pulir. Para lijar el aglomerado es preciso emplear un abrasivo a base de carburo de silicio (carborundo), que es capaz de eliminar material incluso en una superficie bastante dura. Con máquinas eléctricas El lijado con máquinas integrales sin duda es mucho más rápido que el efectuado manualmente. Del mismo modo que para trocear rápidamente grandes piezas de materiales es conveniente utilizar una lijadora de cinta, para lograr una perfecta y eficaz pulimentación superficial es ideal la lijadora orbital. Esta máquina está constituida esencialmente por un chasis cerrado dotado de una empuñadura; el motor eléctrico que tiene incorporado acciona una suela oscilante en la que se halla fijado el papel abrasivo. La suela describe rapidísimas órbitas de pequeña extensión manteniendo la hoja bien en contacto con la superficie, gracias a un elemento amortiguador de goma sintética. La máquina se va desplazando lentamente a lo largo de las fibras. El trabajo consiste en esparcir el polvillo sobre la madera, y luego hacer que la máquina se deslice, empujando el polvillo con un trapo seco. Al final hay que eliminar todo el polvillo producido. La madera que se ha pulimentado de este modo está preparada para cualquier tipo de tratamiento superficial, tanto si se utiliza cera, barniz o cualquier otro tipo de producto. |