Silla en azul y oro
Una vieja silla, quizá la última de un antiguo conjunto, puede dotarse de personalidad propia y convertirse en un mueble único, en una pieza especial que destacará por su singularidad allí donde la coloques. Unas capas de pintura, un retal de tela bien escogido y un relleno cómodo devolverán su funcionalidad a una silla que ya nadie quería utilizar. Un fondo dorado aparece entre grandes pinceladas de azul intenso. La nueva tapicería, como un cielo estrellado, recoge la misma combinación de color. Materiales para decoración rustica - Destornillador
- Alicates
- Grapadora eléctrica
- Tela para tapizar
- Relleno de almohadones
- Lija mediana y fina
- Pintura al agua dorada
- Pintura acrílica azul
- Brocha plana
- Cola blanca
Decoración rustica - Quita la tela vieja: Separa el asienta de la silla y, con la ayuda de unos alicates y un destornillador, retira cuidadosamente los clavos y las grapas que sujetan la tapicería vieja. Si fuera necesaria, elimina también el relleno a fin de sustituirla por otra nueva.
- Tapicería nueva: Coloca la tela sobre el asiento, tensándola lo más posible. Fija tres de los lados con la grapadora eléctrica y deja libre el cuarto lado, para que puedas introducir sin problemas la cantidad de relleno que desees. Repártela bien por todo el asiento. Si lo prefieres, puedes sustituir el relleno clásico de almohada por una lámina de goma espuma.
- Cierra el asiento: Vuelve a tensar la tela y grapa firmemente el último lateral para que el asiento quede bien cerrado. No utilices clavos; la grapadora, manual o eléctrica, facilita la tarea de sustituir cualquier tapicería y permite fijar las telas con absoluta seguridad, evitando así futuros desgarros o deshilachados.
- Prepara la silla: Antes de empezar a pintar hay que lijar bien toda la silla. A tal fin, emplea una lija de grano medio y procura frotar siguiendo la dirección de la veta. Cuando termines, cerciórate de que la silla está perfectamente limpia de polvo y de restos de barniz.
- Primero, el dorado: Cubre la silla con una capa de pintura dorada al agua, utilizando una brocha plana de unos 15mm de ancho. Aunque este producto es fácil de limpiar, ten la precaución de colocar la silla sobre un protector de papel, cartón o periódicos desechables.
- Deja el dorado a la vista: Lija toda la silla con papel de grano muy fino, de manera que se vaya eliminando la pintura azul y empiece a aparecer la dorada. No hay que lijar uniformemente, sino insistiendo en las zonas de mayor roce. Cuanta más frotes, más zonas doradas aparecerán, pero ten cuidado, pues podrías arrastrar también la pintura dorada. Lo ideal es que en algunas zonas el dorado asome con claridad y que en otras se «transparente» ligeramente a través del azul.
- Ahora el azul: Cuando la pintura dorada haya secada por completo, aplica una capa de color azul añil. Procura distribuirla de manera uniforme. Deja que se seque bien antes de ir al paso siguiente.
- Encola el asiento: En las esquinas y en el centro de la base de la silla, aplica varios pegotes grandes de cola blanca para madera. Coloca seguidamente el asiento recién tapizado con un objeto pesado encima y deja secar durante un día entero.
Consejo Es preferible usar pinturas al agua, pues no desprenden olores tóxicos, son fáciles de limpiar y secan con mucha rapidez. En su presentación comercial, las pinturas que aquí recomendamos son muy espesas; por tanto, no será necesario dar una segunda capa. |