Con el tiempo, y según los estilos predominantes, sus formas han ido modificándose y hoy podemos encontrar muchísimas variedades -y entre ellas, las más populares en nuestro medio, pequeñas y de forma cuadrada, hexagonal u octogonal-, pero continúan conservando su característica esencial: un lugar para reunirse, admirar el paisaje, escapar del calor y disfrutar de la conversación, para jugar o leer un buen libro... Y, por supuesto, un sitio propicio para el romance; no en vano han servido de entorno para memorables declaraciones de amor, como aquella escena inolvidable de la película "La novicia rebelde". Los expertos están de acuerdo en que la pérgola es un lugar intermedio, de transición entre el espacio funcional y el espacio natural. "Es un elemento de comunicación muy importante entre los espacios -señala el diseñador paisajista Demetrio Concha-. Por ejemplo, un camino cubierto, ya sea por un parrón o por alguna trepadora floral, puede crear un lugar de sombra intermedio entre la casa y el exterior propiamente tal". La pérgola, sin embargo, puede instalarse en un lugar específico, para "gozar de una vista de especial importancia -según puntualiza Demetrio Concha-, o en un área a mayor altura; en fin, en un espacio para ser disfrutado, que permita sentir el viento, la brisa que trae el aroma de las plantas, etcétera". Tipos de pérgolas Lo más sencillo en pérgolas es un emparronado -utilizando parras u otra trepadora, como buganvillas, rosas, jazmines, plumbagos, que bien puede cubrir un pasillo que medie entre la casa y un sitio muy asoleado o simplemente un lugar donde se reúnen la familia y los amigos. Otra posibilidad es construir una estructura, que, como dijimos, puede ser de diversas formas, pero que básicamente no posee murallas, sino que las insinúa por medio de enrejados de madera o de metal, o con columnas, que se van cubriendo con trepadoras. En lo que respecta al techo, puede ser simplemente de coligüe o de materiales más complejos. Incluso se pueden aprovechar los techos de construcciones antiguas en demolición, que darán un hermoso estilo a la pérgola. Todo dependerá de sus necesidades, de su gusto, del espacio y, por supuesto, de los materiales que le sean más gratos a usted o que tenga más cercanos. Pero hay ciertos principios básicos que conviene respetar: - No cerrada completamente, de manera de permitir un mayor contacto con la naturaleza.
- Integrar en las cercanías de la pérgola plantas aromáticas como jazmín, jazmín de España, dafne, naranjos -por sus azahares- y arbustos como lavandas, lilas, Ilang-ilang, etcétera.
La construcción de una pérgola Es muy importante que, al momento de decidir la construcción de una pérgola, tomemos todas las medidas necesarias para que ésta resulte muy firme, pues no debemos olvidar que las trepadoras, una vez desarrolladas, alcanzan un peso considerable, aumentando aún más en el invierno, cuando llueve o nieva. Asimismo, tendremos que considerar el viento, que también puede conspirar en contra de la resistencia de la pérgola, así es que le recomendamos que los pilares de la estructura estén enterrados a unos 50 a 70 centímetros de profundidad y, mejor aún, empotrados en un bloque de cemento. Este nunca debe sobresalir del suelo, por lógicas razones estéticas. Es necesario renovar con alguna frecuencia el barniz o la pintura de la estructura, para mantenerla protegida de las inclemencias climáticas y del ataque de insectos; de otro modo, la madera se puede podrir, perjudicando también a las plantas. Esta tarea se debe hacer antes de que la vegetación recobre su vida activa en primavera y no utilizar un fumigador, porque ello inevitablemente provocaría algunos perjuicios a las plantas del emparrado. |