Características y funciones de la Hacienda
La Hacienda, teniendo su origen en la España feudal, ha adquirido con el tiempo un importante valor histórico. Con fines agrícolas, estas construcciones han viajado de Europa hasta América en la época colonial. Consolidándose como herramienta para la tenencia de tierra, la Hacienda estaba constituida por un grupo de viviendas de importante calidad. Las viviendas, instalaciones y mobiliario en general, estaban construidos a base de materiales rústicos. Tanto por sus funciones como por la contextura de los materiales utilizados en su construcción, la Hacienda contiene dentro de sí una fuerte influencia rural. Sin embargo, dentro de su estructura edilicia, encontramos elementos de carácter urbano, sobre todo en las habitaciones principales. La estructura de la Hacienda Dentro de la edificación de una Hacienda, se encuentran tres sectores bien diferenciados. Por un lado las habitaciones de los señores. Allí la arquitectura contaba con materiales de mayor lujo y elegancia, mostrando formas que no se adecuaban al perfil rural. Estas ilustres viviendas tenían su acceso por un patio propio, conectado con el principal. Entorno al patio principal, se repetían las viviendas destinadas al personal de servicio. Más allá de este patio principal, se encontraban los establos y todos los edificios indispensables para la labor agrícola. El valor de la Hacienda Como ya dijimos, el valor histórico de las Haciendas es importantísimo. En ellas se respira otro tiempo. Las viejas herramientas, formas y costumbres, quedan expuestas dentro de sus muros. El tipo de construcción, sus materiales y hasta la división de sus instalaciones, han transformado a la Hacienda una edificación de lujo. |